domingo, 18 de mayo de 2008

La realidad vs nuestra realidad

" Mujer ante el espejo" Paul Delvaux


Como reza la introducción a este Mundo Onírico, la realidad no importa, lo único válido es la interpretación que cada uno hacemos de ella, como la reinterpretamos en función de nuestro estado anímico, de nuestras ideologías o del momento vital en el que nos encontramos. ¿Quién tiene la razón?, ¿quién es más objetivo?

Todo está dentro de nosotros.

Podemos pasar de la alegría a la tristeza en cuestión de segundos, y ¿qué es lo que ha cambiado?. Seguramente a nuestro alrededor todo siga igual, aunque de pronto sintamos como nuestro mundo se hunde o veamos la vida a través del, tan deseado, prisma rosa. Si fuéramos capaces de controlarnos en ese aspecto, seríamos mucho más felices. La sensación de control no se quedaría en una simple percepción, sino que verdaderamente estaríamos guiando nuestra vida. Haríamos gala de una verdadera inteligencia emocional.

Cuando quieras llorar, mírate al espejo y sácate la lengua. Sonríe. Ríe... mejor a carcajadas, verás que pronto olvidas por qué querías llorar. O nos burlamos de nuestras miserias o estas se hacen fuertes y se apoderan de nosotros. Todos, o casi todos, sufrimos la misma enfermedad: le tenemos miedo al miedo. Anticipamos, nos creamos imágenes apocalípticas y sufrimos por partida doble si nuestros miedos verdaderamente tenían fundamento. Pero, ¡ay, amigo! cuántas veces no lo tienen... Solo los humanos anticipamos de esa manera.


¡Un punto para nosotros por la superioridad de la raza humana!

domingo, 27 de abril de 2008

Ensimismamiento

" Mujer recostada". Amadeo Modigliani

De todos los estados que puede experimentar nuestra psique, hay uno al que confiero un valor especial: el estado de ensimismamiento en el que entramos en ocasiones, y del que no nos damos cuenta hasta que nos ha abandonado.

De pronto miras alrededor y te das cuenta de la actividad que te rodea y de la que no eras consciente. Te encapsulas con tus pensamientos o te centras en algo, y el mundo parece desaparecer.

Es un acto de recogimiento, de introspección, de vuelta a uno mismo tan necesario como el respirar. Es como despertar de un sueño. Morir para el mundo, consiguiendo así vivir con mayor intensidad en nuestro interior.

Vivimos hacia el exterior, nos da pánico la soledad y evitamos a toda costa dialogar con nosotros mismos. Apenas nos conocemos. Dedicamos tiempo a interesarnos por otros, pero nos aterra asomarnos a ese oscuro pozo, que es nuestro verdadero Yo, porque dudamos aceptar la imagen que el agua nos devolverá.

Preferimos "crearnos" una vida, una personalidad, un mundo imaginario e irreal, y vernos a través de los ojos del que cree conocernos basándose en lo único que nos atrevemos a mostrar. Y a veces, terminamos creyéndonoslo.

Somos más cristalinos de lo que pensamos.

No deberíamos tener tanto miedo, y permitirnos pasear con la mirada perdida y una sonrisa en los labios, parpadeando de pronto para preguntarnos: ¿de dónde ha salido toda esta gente?


La última vez que caí en este estado de esmimismamiento estaba de pie frente a este desnudo de Modigliani.